Mi primer Bitcoin. Capítulo 3. La vida te da sorpresas.

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¿Han escuchado hablar del efecto mariposa? Probablemente sí. Todos, en algún punto de nuestras vidas, nos hemos preguntado ¿Qué habría pasado sí? ¿Verdad? En el post anterior contaba sobre mi primer encuentro con el bitcoin, allá por el año 2011, y la decisión de irme de parranda, playa, sexo, alcohol y mucha diversión, dejando de lado la posibilidad de comprar alrededor de 365 bitcoins, cuyo valor supera hoy los US$ 4,400 cada uno. ¡Qué lindo hubiera sido escribir este post desde un yate! Pues sí, les cuento que finalmente acabé consiguiendo mi yate: yate diste cuenta que nunca más pierdas una oportunidad única.

Y así pues, la vida suele dar segundas oportunidades.

La mía llegó a principios del 2017, cuando visité a mi mejor amigo. Quedamos en hacer una parrillada en su casa, con sus respectivas cervecitas, música noventera y algo de Maluma para que las esposas se diviertan y estar felices los 11, que éramos los que habíamos asistido.

Entre los asistentes a la reunión estaba Meli, una vieja amiga con quien conversé durante un largo tiempo y que en algún momento de lucidez me preguntó ¿Y has escuchado hablar de los bitcoins? A lo que respondí: por supuesto que sí, no me digas que tú has comprado y posees algunos. ¿Cuál es el precio actual?

Recuerdo que esa noche de Marzo su respuesta me dejó helado y también incrédulo. Como ya les mencioné, el bitcoin estaba empolvado desde el 2011 en mi memoria, hundido en lo profundo del océano de mi mente al lado del Titanic. Meli esa noche vistió su tertulia con traje de buzo submarino y descendió a desempolvar mi memoria de manera estrepitosa: me parece que US$ 1,000 dólares o algo así, me dijo, a lo que siguió la respuesta usual de cualquier ser humano en estos casos ¡¿Queeeeé?!

Le conté mi historia del 2007 y también de Cancún y el asiento de avión al lado del baño. Me contó que ella había comprado hace poco un par de bitcoins y que necesitaba venderlos. Le conté que me interesaba comprar un poco y le pregunté cómo lo hacía. Me dijo bájate un wallet al celular y te enseño. Me pregunté qué carajos es un wallet y me explicó qué diablos era un wallet. Finalmente me bajé Mycellium wallet y, tras enseñarme rápidamente cómo funcionaba, confié ciegamente en su palabra y le hice una transferencia de algunos dólares vía aplicación bancaria, ingresando previamente mi número de identidad, mi contraseña, validando el monito o figurita que había elegido previamente por seguridad y finalmente marcando el número del dispositivo token antes de efectuar la transacción. En resumen, le pasé los dólares demorando varios minutos y ella me pasó el cambio en bitcoins tan solo con la imagen QR. Así, rapidísimo.

Esa noche fue una sorpresa haberme encontrado de nuevo con mi viejo amigo bitcoin. Fue la primera vez que compré bitcoins, la primera vez que use un crypto wallet, y el inicio de mi historia con este fascinante mundo de las criptomonedas.

45 comentarios en “Mi primer Bitcoin. Capítulo 3. La vida te da sorpresas.”

  1. Amigo hace poco más de un año empecé en esto, y no sabes cómo me arrepiento de no haber metido todo mi dinero en el BTC, justo me habían liquidado de una empresa y por la inseguridad no invertí, ni modo, no se puede volver atrás.

  2. Buena experiencia… yo lo empece a ver creo q desde el 2014 o 2015 y para ser sincero no entendi nada porque no sabia como se compraba porque esta acostumbrado a los basico trasferencia bancarias.. y lo deje de buscar porque no le pies ni cabeza.. hasta q retome en nov de 2016 con faucet, despues en abril 2017 pude comprar directamente y ahora aca voy en trading… hay voy… poco poco agarrandole confianza

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