Mi primer Bitcoin. Capítulo 2. El crecimiento de un monstruo

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Descubrir el bitcoin fue una casualidad para mí. Se han preguntado o recuerdan ¿cuándo fue la primera vez que escucharon acerca del bitcoin? Es probable que por la cabeza de uno pasen amigos, noticias, tal vez un documental de interés y, seguramente, búsquedas por internet.

En mi caso, lo descubrí en el año 2011, en Diciembre, para ser exacto. Recuerdo perfectamente que, buscando temas de innovación para el banco en el que trabajaba, llegué a una noticia que me deslumbró. No recuerdo exactamente el contenido, pero sí recuerdo claramente que el concepto me pareció genial. ¿Una moneda digital? ¿Poder enviar dinero rápidamente al extranjero, a cualquier parte del mundo, sin necesidad de acercarme a un banco, solicitar el código SWIFT, esperar varios minutos para cer con qué banco del extranjero se tienen convenios, deducir un monto (generalmente un monto alto) en dólares por el servicio de transferencia interbancaria internacional o, en su defecto, hacerlo a través de Western Union, a un costo altísimo? Definitivamente, como idea, me pareció genial.

Recuerdo también que era una comunidad todavía muy pequeña, que cada bitcoin a Diciembre del 2011 tenía el valor aproximado de US$ 4 y que contaba con US$ 1,000 que bien pude invertir en ese momento, obteniendo 250 de esas valiosísimas ahora criptomonedas. Busqué donde comprar, y únicamente se podía hacer en una plataforma llamada Gox y pagando via paypal, la verdad me dio flojera así pregunté a unos familiares en Estados Unidos, los cuales me desanimaron al decirme que nadie habiía escuchado de la bendita moneda y que utilice esos US$ 1,000 para viajar, divertirme y vivir la vida. Así fue mi primer acercamiento al bitcoin. De tan solo pensar que pase unas maravillosas vacaciones en Cancún viajando al lado del baño del avión con el dinero que pude invertir en comprar bitcoins, por mi mente pasan imágenes de un jet privado, viajando a Dubai ahora mismo con esos más de un millón de dólares que a valor actual hubiera tenido!

bitcoin, bull

Sin embargo nunca es tarde. Durante muchos años dejé que ese nombre, bitcoin, descansara en mi memoria, como un recuerdo de infancia, casi empolvado. Hasta que en Febrero de este año, de este 2017 tan raro para mi como fantástico. Una amiga desempolvara ese nombre como soplando polvo de un viejo baúl. El resto es historia, que contaré en los siguientes capítulos.